El problema
La inmersividad no debe ser un lujo para pocos
Hasta ayer, crear un evento inmersivo significaba presupuestos millonarios, hardware inaccesible y complejidades técnicas inmanejables. Muchos creativos y empresas renuncian antes incluso de empezar, asustados por la barrera tecnológica o por el miedo a la obsolescencia. Pero el mundo ha cambiado: hoy es posible montar un planetario completo con menos de 4.000 euros, o transformar la fachada de un edificio histórico con software open source. El problema ya no es la tecnología: es saber cómo usarla para crear significado.
- 💰Presupuestos millonarios requeridos para experiencias que hoy cuestan una fracción
- 🔧Complejidad técnica que desalienta a creativos y empresas de dar el primer paso
- ⏳Miedo a la obsolescencia tecnológica y a la inversión a fondo perdido